Poda de Ilusiones

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Título: Poda de Ilusiones
Año: 2005
Para las culturas ancestrales, el cabello tiene una función trascendental en nuestras vidas, pues es una extensión de los pensamientos, ellos creen que entre mas largo y natural conservemos su estructura, más sensibilizada está nuestra intuición hacia lo espiritual.

En la relación del cuerpo y la tierra, como microcosmos y macrocosmos, nuestro cabello viene a ser como los arboles y las plantas. Y así como muchos agricultores consideran las fases de la luna para las acciones de su trabajo, también es popular la creencia de que dichas fases tiene influencia en el cuidado de nuestro cabello al cortarlo.

Dentro de la jardinería, la "poda" es una actividad de suma importancia. Es una acción sanadora de la planta, pues al concentrarse la energía en la raíz, la planta logra alimentarse mejor de los nutrientes que le proporciona la tierra.

Así como el que poda una planta realiza una acción intencionada, cuando cortamos nuestro cabello desde la invocación al cambio y el respeto a la naturaleza, lo convertimos en un rito. En la tradición indígena Wayuu, (etnia asentada en la frontera colombo-venezolana) cuando las niñas tienen su primera menstruación, es decir, manifiestan la iniciación como mujeres, se realizan una serie de rituales de transición para educar a la niña hacia la madurez. Entre estos rituales, a la niña se le realiza un drástico corte de cabello.

Por otro lado, cuando una planta florece, nos presenta la concreción de un ciclo necesario. Por medio de este florecimiento es que además la planta puede reproducirse y prolongar su existencia. Esta expresión de belleza realiza su ciclo cuando la flor muere luego de cumplir su función.

Dentro de la poda para la restauración de la planta, es preciso cortar las flores, pues estas concentran la mayor parte de la energía de este ser. Y de su natural marchitamiento, muchas veces extraemos las semillas para una nueva germinación.